Cursos intensivos de inglés. Por qué hacer uno y cómo elegir el más adecuado.

Cuando se acerca el final del año, llega el momento del inevitable balance sobre los logros alcanzados y los proyectos que se han quedado en el camino. Y tras él, la renovación de los votos por aquello que sabemos importante y sin embargo no hemos sido capaces de cumplir.

Aprender inglés aparece, casi invariablemente, entre las tareas que el año que viene voy a cumplir de una vez, sí o sí. Y como “de este año no pasa”, no está de más pensar por qué me conviene hacer un curso de inglés y qué criterios debería seguir para elegir el que más me conviene.

¿Qué ventajas tiene para mí hacer un curso intensivo de inglés?

La respuesta es obvia, en primer lugar mejoraré mi inglés. Ahora bien, también puedo hacer un curso anual, menos concentrado y más llevadero. ¿Por qué entonces un intensivo? Seguir un curso de tres meses permite, en primer lugar, acortar el tiempo para lograr un objetivo de mejora.

Esto es importante si, por ejemplo, se quiere aprovechar una oportunidad laboral o académica que se presenta a corto plazo, o si en la ocupación actual se presentan exigencias nuevas que requieren manejarse en inglés. En un trimestre, un estudiante aplicado puede subir un nivel, progreso equivalente al que tendría en un curso extensivo anual.

Ventaja número 1: lograr lo mismo en menos tiempo

Mantener la disciplina durante un año para alcanzar un objetivo es, para muchas personas, mucho más complicado que hacerlo durante sólo tres meses. Unos somos corredores de velocidad y otros de fondo. Por otro lado, lo aprendido de forma concentrada en un periodo corto, nos permite tener una visión más compacta y una percepción más clara de nuestros progresos que quizá a un año vista se nos presenta más diluida.

Ventaja número 2: certificar lo aprendido en menos tiempo

Cada vez más se demanda en las empresas y centros académicos una certificación que respalde el nivel de idioma que hemos alcanzado y que orgullosamente lucimos en nuestro curriculum. “Nivel medio hablado y escrito” dejó de ser suficiente hace años. Hoy hay que presentar un certificado expedido por una entidad con prestigio, como Cambridge, para respaldar ese nivel que decimos tener.

Ventaja número 3: liberar tiempo para otras actividades

Si mejorar mi inglés sólo me ocupa un trimestre del año, el resto del tiempo se lo podré dedicar a otras actividades de mejora y aprendizaje profesional, personal o, simplemente a disfrutar de aquello que más gusta y a lo que, de otro modo, no podría dedicarle tiempo. Entrenar para un maratón, fabricar cerveza artesana o hacer fotografías, también vale la pena.

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¿Cómo elegir el curso intensivo que más me interesa?

Esta pregunta es compleja de responder y sin embargo crítica. De ella depende en buena medida el éxito o el fracaso de nuestro empeño y la rentabilidad que sacaremos a nuestra inversión de tiempo y dinero. Veamos algunos criterios básicos a tener en cuenta.

Elige siempre un centro con buen acceso desde nuestra casa o lugar de trabajo

Si es duro ir a una clase de casi cualquier cosa después de una jornada de trabajo o de estudio, hacerlo a un lugar de acceso complicado, se convertirá en demasiadas ocasiones en la excusa perfecta para no asistir a clase.

Busca si es posible más de una opción

Hacer un inventario de los centros situados en un radio que consideremos asequible y a priori, considerarlos todos como alternativas posibles. Luego, visitarlos y pedir información sobre su oferta de cursos, visitar las aulas y conocer de qué recursos disponen dentro y fuera del aula para desarrollar su actividad.

En este punto, no debemos olvidarnos de pedir información sobre el profesorado de la escuela. Lo más importante no es que un profesor sea nativo, sino que tenga un absoluto dominio del idioma y, sobre todo, que sea un buen y cualificado profesor de inglés.

Haz una prueba de nivel

En cada uno de esos centros, no serán normalmente más de dos o tres, realizar una prueba de nivel que nos ayude a conocer con seguridad desde dónde partiremos en nuestro aprendizaje. Hacerlo en cada escuela es importante para valorar el cuidado con el que cada centro sitúa a los alumnos en el grupo idóneo para lograr el mayor aprovechamiento. Veremos quién busca llenar sus grupos y quién el verdadero aprendizaje del alumno.

Pregunta por la experiencia y los resultados

Un centro experimentado y con un histórico de buenos resultados en los exámenes de certificación es siempre una garantía de calidad. No quiere decir esto que una escuela relativamente joven no pueda ser una opción válida si nos transmite confianza, pero de modo general la experiencia y los resultados obtenidos nos dan una pista sobre la calidad y compromiso del centro con sus alumnos.   


Pertenencia a asociaciones sectoriales y garantías para el consumidor

Como en el caso anterior, no es una característica excluyente, pero sí es un dato positivo el que la escuela en la que decidamos matricularnos esté asociada a alguna organización profesional del sector de la enseñanza de idiomas. Estas asociaciones velan por tener en su seno sólo  centros comprometidos con conceptos como calidad, legalidad y respeto por los derechos de los consumidores. En Andalucía esta organización es Aceia www.aceia.es , mientras que a escala nacional la organización de referencia es Fecei www.fecei.org

Espero que este post te haya sido útil y, considerando todo lo dicho, tengas mucho éxito con tu próximo curso intensivo de inglés.

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