La lectura riega la mente

Dedicamos esta entrada en nuestro blog a aquellos estudiantes que no tienen mucha afición por la lectura, o quizá, la tuvieron pero, de alguna forma, la han abandonado un poco.


Las personas tenemos dos maneras de recibir el lenguaje: a través de textos orales o a través de textos escritos. Es decir, la escucha y la lectura son las dos destrezas que nos permiten aprender inglés, o cualquier otra lengua, incluída la lengua materna. De hecho, muchas personas se refieren a estas dos competencias como receptivas ya que son a través de las cuales recibimos el lenguaje. Por otro lado, tenemos las destrezas productivas que corresponden con la escritura y la expresión oral ya que son las que nos permiten producir nuestros propios mensajes.


Si comparamos las dos formas a través de las cuales podemos recibir el lenguaje, la lectura y la escucha, veremos que son muy diferentes. Es importante conocer algunas diferencias básicas para poder potenciar el aprendizaje. La escucha nos facilita aprender el aspecto musical del inglés donde destacamos la pronunciación, la entonación y el estrés dentro de una palabra o en una frase. Sin duda, la mejor manera de aprender cómo pronunciar los sonidos propios de la lengua inglesa es escuchar un buen modelo e imitarlo. Cuanta más exposición tengamos al lenguaje oral, más modelos recibirá nuestro cerebro y más fácil nos resultará copiar dichos modelos.


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Por otro lado, la lectura es el otro camino que permite que el cerebro reciba modelos de lenguaje a través de los cuales podremos comunicar una vez los hayamos procesado. Una de las grandes diferencias entre la escucha y la lectura es que la lectura suele realizarse a un ritmo más pausado, de hecho, muchas veces podemos pararnos a releer una frase, buscar una palabra en el diccionario o, simplemente, reflexionar sobre lo que acabamos de leer. Sin embargo, la escucha suele producirse a un ritmo más rápido y no nos permite esa pausa a no ser que estemos escuchando un mensaje grabado. En conversaciones diarias o cuando escuchamos mensajes en el cine o en la televisión no tenemos el control sobre la velocidad o las pausas que nos gustaría realizar. Esa diferencia de ritmo es muy importante ya que favorece o limita el aprendizaje de estructuras gramaticales, vocabulario, expresiones o cualquier otro aspecto del lenguaje sobre el que queramos reflexionar. La lectura nos permite focalizarnos en la forma del lenguaje, de hecho, es frecuente que al leer nos demos cuenta de la estructura de ciertas frases, de la preposición que acompaña a un verbo, de expresiones coloquiales, de la estructura de un párrafo o, simplemente, de cómo fluyen las palabras que forman un texto. La lectura es como la lluvia fina que riega el cerebro de palabras, expresiones o frases sin las cuales no seríamos capaces ni de hablar o escribir. Y es que la lectura no es una competencia estanca, la lectura favorece las otras tres destrezas del lenguaje y de ahí también su enorme importancia. Parece claro que una persona que lee partirá de una posición más fuerte a la hora de escribir ya que tendrá, de manera consciente o inconsciente, muchos más modelos de lenguaje que una persona que no ha leído. De la misma manera, nos facilita a la hora de expresarnos oralmente ya que podemos utilizar esos mismos modelos aprendidos sobre el papel en nuestro discurso oral. Pero es que, además, la lectura nos ayuda también a comprender mejor textos orales, precisamente, por ese trabajo de focalización que hacemos al leer y que nos ayuda a reconocer el lenguaje cuando lo recibimos en su forma oral.

Por último, diremos que la lectura se potencia leyendo y decimos esto porque, aunque parezca obvio, muchos estudiantes se sorprenden de la dificultad que puede suponer superar los ejercicios de comprensión lectora de los exámenes de Cambridge, por ejemplo. Deben ser conscientes los candidatos de que esa habilidad requiere un trabajo regular, de la misma manera que llegar a tocar un instrumento musical o pintar un cuadro requiere mucho tiempo de práctica hasta que se consigue dominar dicha disciplina. La lectura se trabaja en las clases de inglés de St. James pero el estudiante debe dedicar tiempo personal a leer libros, blogs, comics, artículos, recetas de cocina o los textos que le interesen. Solo si la lectura en inglés ocupa un tiempo en la vida de los estudiantes podrán enfrentarse a estas pruebas con seguridad y éxito, sobre todo a los niveles B2, C1 y C2.

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